Otra Nullarbor Plain

Contamos la historia de una Nullarbor Plain distinta. En verdad no estamos todavía dentro de la Nullarbor Plain propiamente dicha. Muchos australianos llaman así al tramo que abarca desde la salida de Norseman hasta la llegada a Ceduna, pero la realidad es que el parque nacional de la Nullarbor Plain abarca desde Eucla hasta Yalata, unos 400 kms. aproximadamente.

 

¿Por qué digo que es distinta?

 

 

Bush camping en Caiguna, roadhouse en la Nullarbor Plain

 

Este tramo es uno de los lugares más desérticos en todo Australia. Pocas lluvias y mucho calor, más aún en esta época del año que es verano. Estamos en Febrero y nos persigue un anti ciclón con lluvias permanentes que nos permiten avanzar de a pocos kilómetros además de una temperatura fría que nos obliga a usar campera. Intentamos no pedalear demasiado abajo del agua porque no nos podemos permitir enfermarnos, el viaje sigue y una fiebre nos podría retrasar demasiado. En fin, a eso me refiero con una Nullarbor Plain diferente. Entiendo que estas lluvias deben ser ideales para estos suelos secos en donde un poco de verde es admiración para cualquiera, pero definitivamente nos tiene un poco cansados. Tuvimos que esperar un día entero sentados dentro de un baño y hoy es otro día completo en donde solo queda sentarse y esperar leyendo, escribiendo o simplemente contemplando. Dependiendo de la perspectiva en como se lo mire, esta situación puede ser bella también. Nosotros descansamos, los árboles se refrescan y el momento de escribir aparece rodeado de naturaleza y canguros. Nada mal.
Pensábamos que esta ruta abarcaba 1200 kms. sin ningún árbol, pero los primeros días nos sorprendió ver unos árboles vastos y hermosos. Con un color verde intenso y claro en sus copas que bañados con el naranja del sol lograban una mezcla que parecía un cuadro. Así logramos estar sentados en las bicicletas largos ratos casi sin sentirlo. Pudimos avanzar mucho y con un andar muy ameno. Los lugares en donde se pueden encontrar provisiones o señal de teléfono (o al menos algunas personas) están distanciados a 200 kms. uno del otro, pero eso no importaba. Pedalear se hizo fácil y nuestras bicicletas cargaban lo necesario para ser independientes de estos lugares en donde, obviamente, las cosas son muy caras. Pensamos que andando así esta ruta se iba a hacer muy fácil. Hasta nos sorprendió escuchar que muchos australianos destaquen lo solitario y duro que era este tramo, demasiado sencillo para nosotros.
Calor intenso en uno de los tramos de la Nullarbor Plain
De golpe, la naturaleza nos sacó estos aires de grandeza con los que veníamos cargando y nos demostró que no todo es tan sencillo como parece. Las lluvias comenzaron y toda nuestra ropa junto con nuestras tiendas de dormir se mojaron. Las miradas a la mañana, en silencio, demostraban que poco a poco se iban dificultando las cosas. El encierro en el baño molestó a alguno y la impotencia de querer avanzar y no poder desesperaba un poco. Así entre charlas, silencios, lecturas, apariciones fugases de personas que se aceraron a conversar, pasó el día y llegó la noche. Como siempre nos ocurre, no hay mal que por bien no venga. Una pareja de ancianos que viven en la ruta hace 11 años se acercó y nos dieron la cena más rica de nuestras vidas. Un estofado bien caliente para subir nuestros ánimos. A la mañana siguiente de ese día “perdido” otra pareja de buzos caminó hacia nosotros y amablemente nos dio agua (lo más preciado), fruta y pasteles dulces que nos hicieron bien al alma. De esa manera arrancamos a pedalear debajo de la lluvia porque seguir esperando dentro del baño no era una opción válida. Fueron los 27 kms. más rápidos desde que comenzó nuestro viaje. Los hicimos muy motivados. Fue un día especial, en donde, por primera vez, fuimos juntos y con el mismo ritmo durante todo el día de pedaleo, además de luchar contra la lluvia y contra nuestras propias limitaciones.
Refugiandonos de la lluvia y descansando dentro de un baño antes de llegar a Caiguna

 

Llegamos a Caiguna, otra de estas estaciones que se encuentran en el medio de la nada y donde las cosas salen tres o cuatro veces más caras que en cualquier sitio común. Estábamos contentos y motivados. Cabe aclarar que este viaje esta sujeto a constantes cambios de humor. Es como una montaña rusa en donde a la mañana podes levantar mal, sin ganas, abatido y a la noche podes ser la persona más feliz del mundo. En Caiguna todo era buen humor. Habíamos logrado nuestro objetivo del día y pensamos que podíamos descansar, darnos una ducha, entablar algunas conversaciones, hacer nuevos amigos. Pero a veces la gente complica las cosas. Los dueños de la estación no fueron para nada amables y lo único que querían de nosotros era la billetera. Sino comprábamos, fuera. Lo sorprendente fue que a pesar de haber comprado un pan, dos snacks, unas galletas y haber pagado dos duchas nos quisieron echar. Nos fuimos pensando que eran dos amargados de la vida, pero en realidad cada uno hace lo que puede y probablemente en otras circunstancias podríamos haber tenido una buena conversación. Quien sabe.
Foto general del bush camping
Porque creo que las situaciones buenas y malas tienen la misma esencia. Nos ponen a prueba y nos dejan ver que la perspectiva con la que uno mire estos encuentros será la que determine nuestro humor y nuestro carácter. Si uno no se enoja e intenta ser empático, nunca hubo conflicto porque una de las dos partes no se metió en el problema. Me lo han dicho muchas veces, cuando en una pelea uno de los dos no quiere pelear no existe tal pelea. Intentamos, o eso buscamos, que estas situaciones nos sirvan para aprender porque sabemos que toda la gente con la que nos cruzamos quiere lo mejor para nuestro viaje y nos desea que se cumplan todas nuestras expectativas.
Maxo riendo de un chiste malo de alguno

Seguimos estando en esta ruta que no es fácil como pensábamos. Nos encontramos abajo de una lona que nos cubre amablemente de la lluvia y nos brinda un espacio para poder pensar y reflexionar. A nuestro lado tenemos árboles, hormigas, canguros, arañas, moscas, que seguro estén agradeciendo esta agua cayendo del cielo que proporciona vida y crecimiento. Agradecemos al que lee, al que se interesa y el que busca nuevas maneras de ver las cosas buenas y malas con otra perspectiva.

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