Paynesville – Una Verdadera Experiencia Australiana

Estuvimos al menos un mes cargando con un dolor en el talón de aquiles de Dani. Seguíamos pedaleando pero hablábamos de eso constantemente. Franco y yo intentando que Daniel se de cuenta de que tarde o temprano teníamos que frenar. Encima estamos hablando de SU talón, no el nuestro, pero, sin duda, bajarlo al Dani de la bicicleta era uno de los desafíos más complicados.

Los tres días anteriores a Paynesville estuvimos con varias personas y los lugares donde dormimos fueron distintos a los de siempre: la casa de una mujer de Indonesia que nos invitó a pasar luego de una breve charla afuera de un negocio, el piso de un apartamento vacío que nos dio la llave una persona que conocimos en la calle y un baño público en la ciudad de Stratford. Esta noche de Stratford la recuerdo más que ninguna porque conocimos un músico excepcional llamado Willy a las once de la noche en este baño público. Nos invitó a pasar a su camioneta, en donde vive, e hicimos música hasta altas horas de la noche. Fue una locura.

Haciendo música en la van de Willi

La cuestión es que después de tantos lugares en donde hubo que dormir y levantarse al alba para no dejar rastros, llegar a un pueblo como Paynesville fue un abrazo al alma. Aún más cuando nos volvimos a encontrar con Bernie y Ruth Ryan. A ellos los conocimos en el Sur de Australia, cuando estábamos tocando en el Wirrulla  Hotel. Bernie, un hombre de unos 60 años, alto y robusto, se acercó después de que terminara nuestro pequeño gran concierto (que duró unas tres horas) y me pidió que lo acompañara hasta su mesa. Allí tenía un video de YouTube en reproducción en donde se veía una especie de casa de chapa flotando en las aguas de los lagos de Gippsland, al sureste de Melbourne, unos 2000 km desde donde estábamos nosotros sentados esa noche en el Hotel de Wirrulla.

_ “Tienen que venir a tocar en los lagos. Los espero en mi casa”.

_ “!Vamos a ir!”, dije yo entre risas y unas cuantas cervezas.

_”Aquí tienen mi número de teléfono para cuando estén cerca, pero tienen que venir”.

Le compartí una tarjeta del proyecto y comenté que podía seguir nuestra locación en el GPS de la página web de los bikings. Nos despedimos muy rápidamente y me uní a Franco para seguir entreteniendo con los instrumentos y la música que nos gusta.

Tocando esa noche en el Wirrulla Hotel

La vida siguió y así nosotros de vuelta a la bicicleta. Nunca más pensé en el encuentro con Bernie que fue muy rápido de veras y tampoco había entendido del todo qué pasaba con esa casa que flotaba y si él era el dueño o eso pasaba en su pueblo y quería que vayamos a verlo. No entendí del todo bien así que nunca más volví a hablarlo.

Lo interesante es que mucho tiempo después y de pura sorpresa, recibimos un mail de este hombre de Paynesville, Bernie. Nos decía que, de acuerdo a lo que decía en nuestro GPS de la página de los bikings, nos encontrábamos a unos 700 kms de su casa y que nos estaba esperando. Teníamos que ir en dirección a Paynesville a encontrarnos con Bernie y Ruth. Los micro-objetivos en este tipo de aventuras son lo mejor que le puede ocurrir a la mente. Lugares hacia dónde nos dirigimos y un motivo por el cual viajar, vivir y respirar. Paynesville, hacia allá nos dirigíamos.

Cuando llegamos fue después de haber dormido en el baño público de Stratford, como conté anteriormente. Nos encontramos con Bernie, el mismo hombre alto y robusto, con el pelo completamente blanco y muchas ganas de compartir. Ruth, una mujer amorosa y sumamente cálida, nos invitó a pasar a nuestra casa. Toda la construcción fue hecha por ellos con su propias manos. Donde nosotros dormíamos era un pequeño apartamento dentro de un gran galpón en donde Bernie trabaja sus proyectos. Fue el lugar donde ellos vivieron durante la construcción de la casa principal, la cual tiene un diseño muy particular, osado e increíble. Grabaron un programa para la TV con el proceso y los años que tomo hacer la casa, es muy interesante.

https://www.dailymotion.com/video/x6hl773

Un parque industrial; el lugar elegido para poder construir su casa como se le diera la gana.

Rápidamente nos hicieron sentir como en casa.  Bernie salió disparado a mostrar todos los proyectos de construcción que tenía. Un avión a escala, una guitarra-barco de 15 metros para flotar por los lagos, un pontiac del ´86 a restaurar (lo está terminando actualmente) y decenas de cosas auténticas. Daré un ejemplo más y con esto termino, al menos creo, de describir a estas grandes personas que son de Australia y se llaman Bernie y Ruth. Durante el verano conseguían la máxima cantidad de pianos posibles y los disponían en distintos puntos del pueblo al aire libre para que cualquiera lo toque. Ese tipo de personas son: cuidan a su comunidad, comparten con los demás y disponen siempre una actitud positiva.

Restaurando el Pontiac

Además de todo, llevaron a Daniel al médico y lo ayudaron en su recuperación del talón de aquiles.

Estos vídeos, fotos y momentos son un pequeño fragmento de la cantidad de cosas que vivimos en este pueblo llamado Paynesville, al sur del estado de Victoria, en donde compartimos nuestra música flotando en los lagos incontables veces, fuimos testigos de diferentes estilos de vida y compartimos con la gente local que siempre enseña.

 

Gracias Bernie y Ruth Ryan.

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